Una vez un empleado lleva un tiempo considerable en su puesto de trabajo o ha logrado las metas que se había propuesto, es frecuente que entre en una etapa de estancamiento y conformismo laboral, donde deja de exigirse profesionalmente y pierde interés en progresar en su trabajo.

Muchas personas comienzan su trabajo en las organizaciones con mucho entusiasmo y llenos de vitalidad, energía, sueños y metas por cumplir, poco a poco la rutina, el poco valor que percibe de su trabajo, la ausencia de reconocimiento por parte de los jefes, las tensiones y envídias por parte de los compañeros, llevan a que su desempeño sea cada vez más bajo y, aunque cumple con las expectativas mínimas, no desarrolla nuevos proyectos.

A estos individuos, que con frecuencia se les considera innovadoras y exitosas en su momento cumbre, llegan a una etapa de acomodamiento y empieza a defraudar a las las personas a su alrededor, que esperaban que su progreso fuera cada vez mayor.

Falta de entusiasmo y conformismo, son las principales características de un trabajador estancado, que ha entrado en un momento de comodidad laboral donde ya no le interesa su trabajo de la misma manera que antes.

Esto, se torna entonces, en una amenaza para sus propios intereses, si se tiene en cuenta la alta competitividad del mercado y el empuje de los recién egresados al mundo laboral.

Estos casos van asociados a una mala auto imagen y una deficiente auto percepción de su valía, el trabajador siente que su contribución no es significativa y va creando el concepto de que es mejor mantenerse en el promedio que le permita navegar las tranquilas aguas de la mediocridad laboral.


Conozca algunos síntomas del estancamiento laboral:
  1. Pérdida de motivación por no contar con nuevos retos u objetivos.
  2. Falta de actualización y poca dedicación a nuevas tendencias, capacitaciones, temas, ideas o cualquier tipo de innovación o conocimiento adicional. 
  3. Constante temor a la inestabilidad laboral debido a la alta competencia del mercado. Esto puede darse por pérdida de liderazgo o energía, ya sea por razón psicológica o física  y se complementa con un temor a competir con nuevos talentos. 
  4. Falta de capacidad para relacionarse con su equipo de trabajo. Síntomas como intolerancia, peleas y temores personales aparecen en las funciones diarias del trabajador estancado, con las características que esto se puede confundir con estrés o ansiedad laboral, pero que en el fondo son generadas por la inseguridad.
  5. Mal manejo de relaciones interpersonales y falta de interés en proyectos a largo plazo o estrategias a futuro.
  6. Desconcierto y falta de confianza en sus superiores, lo que se traduce en falta de compromiso y descuido de tareas especificas. 
  7. Abandono de admiración hacia la empresa o profesión, lo que lleva a la pérdida de motivación y a estancamiento en el desempeño. 
  8. Problemas personales, económicos, de salud, emocionales o familiares. 

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